Friday, February 01, 2008

González Nohra y la "Popmodernidad"

El presente texto de Fernando Iwasaki, corresponde al prólogo de la edición española de Por favor no empujen (Dum Spiro Ediciones, España, 2008).


González Nohra y la «Popmodernidad»

Hace dos años, un congreso celebrado en Madrid sirvió para que dos presuntas corrientes literarias peruanas se enfrentaran entre sí. A saber, la literatura «criolla» y la literatura «andina». Nunca quedó claro si los «criollos» eran los que habían nacido en Lima, los que escribían sobre sucesos limeños, los que publicaban en España o los que eran reseñados fuera del Perú; de la misma manera que jamás quedó claro si los «andinos» eran los que habían nacido en provincias, los que escribían sobre sucesos provincianos, los que solo publicaban en el Perú o los que nunca habían sido reseñados fuera del Perú. Discutir sobre esas cosas, precisamente ahora que un escritor ayacuchano puede ser leído desde Helsinski a través de la Internet, se me antoja innecesario. Pero sobre todo porque categorías como «criolla» o «andina» no sirven para definir Por favor no empujen, primera novela del joven narrador peruano Fernando González Nohra.
Para que una novela peruana pueda ser calificada de «andina», debería estar en deuda con José María Arguedas, Ciro Alegría o Manuel Scorza, pero no he percibido la lectura de esos autores en Por favor no empujen. Por otro lado, para que una novela peruana pueda ser calificada de «criolla», por lo menos debería estar en deuda con Vargas Llosa, Bryce Echenique o Julio Ramón Ribeyro, pero Por favor no empujen tampoco nos remite a la lectura de esos escritores, aunque sí los cita con efusión. En realidad, el mundo de González Nohra está más en sintonía con el cine, la música y la televisión, y tanto su trama como sus criaturas podrían ser de cualquier lugar del mundo. Ni siquiera es una novela postmoderna, sino «popmoderna».
A medio camino entre Roberto Bolaño y Quentin Tarantino, los personajes de Por favor no empujen son «detectives» y además «salvajes», pues su relación con la literatura es agónica, excesiva, violenta y tribal, aunque felizmente el humor los redime y los humaniza, dándole a la novela una impronta carnavalesca, en los términos definidos por Mijaíl Batjín. La diferencia está en que González Nohra no carnavaliza ni el arte, ni la cultura, ni la literatura, porque ha elegido carnavalizar los referentes musicales, televisivos y cinematográficos del mundo globalizado. De ahí que Por favor no empujen sea una novela «popmoderna».

Fernando Iwasaki
Sevilla, otoño de 2007

(Ilustración: Portada de la edición de Mesa Redonda, Lima, 2007)

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